Skip navigation

A lo largo, espero, de muchas entradas, vamos a ir analizando un libro. Un texto, para mí, indispensable para movernos en ese difícil mundo de la Historia.

Lo escribió hace unos años el historiador español Josep Fontana y su título es INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DE LA HISTORIA. Fue publicado en el año 1999 por la Editorial Crítica dentro de su colección Nuevos Instrumentos Universitarios.

Voy a empezar por el capítulo 2 que habla del número de hombres, de la demografía en la Historia.

CAPÍTULO 2. EL NÚMERO DE LOS HOMBRES: VIDA, SUBSISTENCIA Y MUERTE DE LOS SERES HUMANOS

EL NÚMERO DE LOS HOMBRES
La población ha ido creciendo a lo largo de la Historia, aunque este crecimiento no ha sido regular, tiene ritmos diferentes.

AÑOS
MILLONES DE HABITANTES
TASAS DE CRECIMIENTO
-10000 4
1 170 0,037
1200 400 0,07
1500 450 0,039
1800 950 0,249
1998 5930 0,92

Esta disparidad en las tasas de crecimiento nos habla de la estrecha relación entre el número de hombres y su capacidad para obtener recursos para vivir. Por tanto, podemos establecer una primera división de la Historia de la Humanidad con dos fases: una primera en la que el hombre es depredador del medio y una segunda en la que se convierte en productor (la era de la agricultura).

Estas dos fases aparecen separadas por una cesura en torno al año 10.000 a.C., cuando un cambio climático significativo, unido a otras circunstancias, hizo que los grupos humanos tuvieran que adaptarse al nuevo medio, resultando de ello en última instancia el proceso de domesticación de plantas y animales y la paralela elaboración de una nueva dieta basada en un cereal (grano almacenable como el trigo, el arroz, el maíz o el mijo), acompañado de otros vegetales (guisantes, lentejas o judías) y animales (carne).
A partir del momento en que el hombre pasó a ser productor, la evolución demográfica ha conocido movimientos expansivos y regresivos de acuerdo con paralelos ciclos agrarios:

  • Un primer ciclo dura desde la aparición de la agricultura hasta el siglo VI de nuestra era, terminando con la crisis que coincide con las pestes  de los años 541-544.
  • Poco después se inicia la expansión agraria medieval que perdura hasta 1300 y finaliza con las hambres de la primera mitad del siglo XIV y con la terrible Peste Negra.
  • La tercera fase expansiva ya sólo conoció una época de estancamiento (crisis del siglo XVII o “pequeña era glacial”) y terminó con unos 950 millones de habitantes en 1800.
  • La última fase, en la que nos encontramos, ha sido explosiva y no ha conocido crisis agrarias generalizadas, aunque sí crisis económicas de diverso tipo.

Por lo que hace referencia al ámbito demográfico específico, nos interesan las medidas de los flujos:

  • TASA BRUTA DE NATALIDAD: multiplicamos los nacimientos de un año y un lugar por mil y los dividimos por la población total de ese año y lugar. El resultado se expresa en tantos por mil.
  • TASA BRUTA DE MORTALIDAD: multiplicamos las defunciones de un año y un lugar por mil y las dividimos por la población total de ese año y lugar. El resultado se expresa en tantos por mil.
  • TASA DE CRECIMIENTO NATURAL: restamos a la tasa de natalidad la de mortalidad.

NACIMIENTO Y FERTILIDAD
Durante el Régimen Demográfico Antiguo la natalidad era muy elevada en todo el mundo (40 por mil), como respuesta a la alta mortalidad infantil (sólo la mitad de los niños nacidos llegaban vivos a los 15 años de edad), por lo que debían nacer más del doble de niños de lo necesario para asegurar el reemplazo generacional.
Esta natalidad no era, sin embargo, natural, ya que se daban controles de natalidad bajo las formas habituales de aborto e infanticidio (sobre todo, de niñas). Como medios anticonceptivos comunes existe constancia del “coitus interruptus” (el más universal), la prolongación de la lactancia materna, el retraso en la edad del matrimonio y el celibato.
El matrimonio tardío y el celibato están estrechamente relacionados y constituyen los grandes limitadores de la fertilidad, al menos en las sociedades europeas del Antiguo Régimen.

  • En las familias humildes se retrasaba el matrimonio para asegurarse un mínimo de seguridad económica.
  • En las familias ricas si bien el matrimonio de una hija podía tener lugar muy pronto era compensado con el celibato de alguna otra.

Estos fenómenos, de raíz económica, tenían importantes repercusiones demográficas: se reducía o bien el tiempo fértil de la mujer o su aumento era compensado con el celibato de otra. Todo ello reducía de forma “no natural” la fecundidad.

One Comment

  1. Podrias compartir el libro entero de Fontana lo necesito para mis clases?


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: